Estamos comenzando un nuevo año y la mayoría nos comprometimos con nosotros mismo a hacer ciertos cambios para mejorar.  A estos cambios los llamamos propósitos.  

Si quieres que tus propósitos se conviertan en realidad, te recomiendo que hagas un plan de trabajo.

Al ponerle fecha a un PROPÓSITO se convierte en META.

Una META dividida en pasos se convierte en PLAN DE TRABAJO.

Y un PLAN DE TRABAJO apoyado por acciones se vuelve REALIDAD.

Así que, antes que nada, quiero asegurarme de que comprendes en profundidad la importancia de tener un plan. 

recuerda que un plan de trabajo robusto, concreto y específico es, sin lugar a duda, uno de los secretos para lograr tus propósitos, siempre y cuando tengas la disciplina para seguirlo al pie de la letra. 

Sin dicha herramienta probablemente andarás a la deriva.

Te invito a que diseñes tu plan de trabajo, siendo muy estricto con las reglas y al mismo tiempo flexible con las expectativas.

Los primeros puntos que debes considerar son los siguientes: 

• ESPECÍFICO

• MEDIBLE

• REALISTA (seguramente alcanzable)

• Con fecha de INICIO y FIN determinados previamente. 

El plan de trabajo debe ser como una receta de cocina: si la sigues al pie de la letra tienes garantizado el resultado y, por el contrario, si improvisas sobre la marcha, aunque puedes obtener el resultado también podrías terminar en el punto opuesto de lo que querías originalmente. 

Haz la prueba. Te sorprenderán los resultados.

Deseo que estos conceptos te sean de gran utilidad.

¡Hasta pronto!

Álvaro Aldrete