Hace unos días viví una situación que veía venir, pero para la cuál siento que jamás estamos preparados.

Cuando comenzó el 2021, uno de mis propósitos era iniciar un año NO COVID-19.  Me refiero no al hecho de que hubiese desaparecido, sino simplemente que, sentí que la vida no podía seguir girando alrededor del “Bicho” y aceptar que ésta sigue y que hay que extremar precauciones, pero evitar culpar al COVID-19 de todo lo negativo que nos sucede.

Pero, a través de la vida, hemos aprendido que: “El hombre PROPONE y Dios, El Universo o en lo que sea que cada quien eligió creer, DISPONE”.

Por la naturaleza de mi actividad laboral, tuve el privilegio de mantenerme aislado desde el 13 de marzo del 2020.   Cuando se acercaron las fiestas decembrinas, decidimos que poco a poco nos iríamos reincorporando a la “nueva normalidad”, con responsabilidad, pero un poco mas relajados.

Comenzó el año y los contagios aumentaron, los hospitales se llenaron, y algunos estados, incluido en el que vivo, se pusieron en modo: BOTÓN ROJO.

Soy consciente que existe un virus muy peligroso y contagioso en el mundo el día de hoy, pero quizás, de lo que no lo era tanto era de la falta de: lo necesario para atender dicho virus.

Hace poco mas de una semana, uno de los seres humanos que mas he amado en la vida dejó esta tierra.  La causa de su fallecimiento fue el COVID19. Desde el momento que bajó su oxigenación, tanto yo como mi familia, amigos y personas cercanas, comenzamos a buscar una cama en un hospital, un tanque de oxígeno, un respirador, etc., etc.   Hicimos TODO lo humanamente posible, pedimos favores a quienes pensamos que nos podrían ayudar en una situación de urgencia y la respuesta fue: “Nos pesa mucho que estén pasando por esta situación, quisiéramos poder ayudarlos, pero NO HAY CAMAS DISPONIBLES EN LOS HOSPITALES y NO HAY OXIGENO PARA SURTIRLE A TU SER QUERDIO.”

No quiero atormentar a nadie con esta historia, solo quiero crear un poco de consciencia que las cosas están SUMAMENTE DELICADAS, que los planes que tenía a inicios de año no han cambiado pero que sé que tendré que esperar, que NO ES MOMENTO DE EXPONERNOS SALVO QUE SEA INDISPENSABLE.

Entiendo que hay personas que tienen que exponerse para poder llevar el pan a su casa y a todos ell@s les mando mi admiración y respeto, pero también hay otras personas, principalmente JÓVENES que, desde mi humilde opinión, están siendo egoístas pues quizás sienten o saben que a ellos no les pasará nada, pero si ellos contagian a un ser querido vulnerable, dicho ser querido no va a poder ser atendido porque NO HAY MANERA.   Así de sencillo.

Quizás nos parece fácil culpar al Gobierno porque no hay camas ni oxígeno suficiente, pero la realidad es que, mientras no tomemos cartas en el asunto, seamos responsables y hagamos lo propio, no habrá poder humano para atender a tantas personas que se están contagiando.

Los invito a reflexionar esto que viví y a pensar que, los que, si tengamos la capacidad de hacerlo, vale mas guardarnos unas semanas, que perder a un ser querido y vivir con la culpa de haber sido nosotros quien l@ contagió.

Agradezco que se hayan tomado el tiempo de leer esto y aprovecho para agradecer todas las muestras de cariño que hemos recibido en estos días por el fallecimiento de mi GRAN MAESTRO.

Con cariño,

Álvaro Aldrete