Cuenta la leyenda que un día una persona no fumadora (N.F.) se acercó a una persona fumadora (F) y entablaron la siguiente conversación.

NF. -¿Cuántos cigarros fumas al día?

F. -Una cajetilla

N.F. -¿Sabías que con lo que has gastado en cigarros los últimos 16 años, hoy podrías comprar un auto último modelo?

F. -No lo sabía, ¿tú fumas?

N.F. -No

F -¿Y tu auto último modelo?

Si bien los datos del NO fumador son ciertos ($56.5 pesos promedio por cajetilla de cigarros, por 365 días que tiene el año, por 16 años nos da un total de $329,900 pesos con lo que SÍ alcanza para comprar un auto último modelo), la realidad es que el hecho de dejar de gastar en algo no necesariamente se traduce en ahorro. 

Es por lo anterior que me atrevo a confirmar que, dejar de gastar no significa ahorrar.  Para que esto suceda, es necesario tener un sistema que nos permita convertir en ahorro lo que dejamos de gastar. 

Una buena práctica es contar con una alcancía donde, de manera consciente, guardemos todo el dinero de lo que dejamos de gastar.  Por ejemplo, si vas conduciendo por la calle y piensas en pararte a comprar un café de marca, pero en ese momento decides mejor esperar a llegar a tu casa, oficina o destino y prepararte uno, entonces ese dinero guárdalo en tu alcancía para que verdaderamente se convierta en un ahorro.

Al final de cada semana o mes, depositar lo que se encuentre en esa alcancía en una cuenta destinada solamente para este ahorro, dejar pasar el tiempo y al cabo de unos meses o años revisarla.  Cuando tenga la cantidad suficiente para migrar a un instrumento de inversión mas rentable y sofisticado, entonces habrá que hacerlo, sin dejar la buena práctica de la alcancía para continuar con el ahorro y así cada X tiempo mandar los ahorros de la cuenta a nuestro instrumento de inversión.

Haciendo lo anterior sí podrás comprar un auto, una casa o lo que quieras siempre y cuando combines 3 elementos: Tiempo, Paciencia y Ahorro.  Te sorprenderás lo mucho que puedes ahorrar haciendo pequeños sacrificios como cambiar el café de marca por el casero, comer menos en restaurantes y cocinar mas en casa, etc., etc.

Si quieres conocer algunas estrategias y aún no cuentas con un asesor de confianza, con mucho gusto me pongo a tus órdenes.

¡Hasta pronto!

Álvaro Aldrete